Noticia tomada de: https://www.cronista.com/transport-cargo/ruta-de-la-seda-el-gran-proyecto-de-dominacion-de-china/

Esta estructura se apoya en un hecho incuestionable: siete de los diez puertos más grandes del mundo se sitúan en el gigante asiático.

China financia diversos proyectos de infraestructura, principalmente en países en desarrollo y con restringido acceso al crédito internacional. En contrapartida, obtiene cláusulas preferentes que benefician a sus empresas, todas del Estado y sujetas al mandato del Partido Comunista Chino. También consigue un acceso privilegiado a los mercados y los recursos locales, como las materias primas y energía, incluidos los oleoductos, gasoductos y otras colaboraciones en las regiones.

En mi libro «El hambre del dragón, el plan de China para comerse al mundo» (Editorial De Los Cuatro Vientos, 352 páginas) expongo que la maniobra, se inició en África, continuó en Latinoamérica, y se extendió posteriormente a varios países de Europa y Asia a raíz de la crisis económica de 2007.

Un punto de inflexión se dio sin embargo en 2013, cuando Xi Jinping, propuso conectar al 65% de la población y a un tercio del PBI mundial con China mediante la creación de una red de rutas marítimas y enlaces terrestres.

Desde Pekín informaron que el objetivo del plan, valuado en USD 900.000 millones es «alumbrar una nueva era de globalización», y una «época de oro del comercio que beneficiará a todos».

En su versión actual, la Iniciativa Cinturón y Ruta de la Seda impulsa un camino terrestre para conectar Mongolia y Rusia con el norte; sudeste asiático, India, Pakistán y Bangladesh al sur; y Asia Central, Asia Occidental y Europa Occidental.

A esta estructura logística se suma la ruta de la seda marítima que involucra puertos e infraestructura costera desde el litoral occidental de China a Europa, India, África, el Pacífico y Latinoamérica. Esta estructura se apoya en un hecho incuestionable: siete de los diez puertos más grandes del mundo se sitúan en China.

Denominado como China’s Belt and Road Initiative (BRI), o Un Cinturón-Una Ruta, el plan esconde el fin último de China: lograr su ascenso como superpotencia mundial. Por algo es considerado por la dirigencia del Partido Comunista Chino y por el propio Xi Jinping como el «proyecto del siglo», que va a cambiar el lugar que ocupa China en el mundo.

En concreto, la Ruta de la Seda marítima dirigida hacia Oriente, arranca en la provincia de Fujian y sigue por Guangdong, Guangxi y Hainan, antes de dirigirse por el sur hasta el Estrecho de Malaca. Desde Kuala Lumpur, prosigue a Kolkata y Colombo, luego atraviesa el resto del Océano Índico en dirección a Nairobi. A partir de allí recorre el llamado «Cuerno de África» y cruza el Golfo de Adén para ganar el Mar Rojo.

El propósito de Pekín es crear las condiciones de infraestructura necesarias para que sus buques alcancen de forma segura el Mediterráneo vía el Canal de Suez. 

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